Cómo afrontar la pérdida en el confinamiento

_DSC0006.JPGEstamos viviendo una situación nueva, y eso afecta de forma significativa al tipo de duelo que podemos experimentar ya sea la pérdida de uno o varios seres queridos estos días. Sufrir la muerte de un familiar por coronavirus resulta especialmente doloroso para los familiares del fallecido, debido a las estrictas medidas de seguridad sanitaria que marca el Ministerio de Sanidad y que están recogidas en el Procedimiento para el manejo de cadáveres de casos de COVID-19. 

En estos casos tenemos que prestar especial atención al sentimiento de impotencia y/o de culpa, que pueden desarrollar los familiares al no poder despedirse de su ser querido, afectado por el virus, o tienen que hacerlo desde casa, por lo que no pueden acompañarlo en su proceso de enfermedad y muerte, existiendo una falta de verificación de la muerte, pues hace mucho más complicado ir elaborando esa primera fase del duelo, que es asumir la realidad de la pérdida y salir de la etapa de shock y negación. 

Las familias que pierden a uno o varios familiares por este virus, sufren además otras pérdidas de forma simultánea o en un breve período de tiempo, como la pérdida de su propia salud si han estado o están infectados, la pérdida de su trabajo, de estatus socioeconomico, la perdida de amigos y conocidos, hasta la pérdida de su libertad de movimiento o circulación si están bajo situación de aislamiento hospitalario o de confinamiento en el hogar. 

La situación de confinamiento, la falta de contacto físico (no olvidemos que culturalmente somos una sociedad que emplea y se refugia en el contacto físico), no poder acudir a funerales, entierros, ritos… son factores que pueden aumentar el sentimiento de impotencia, desesperanza, frustración y añaden más dolor a estas pérdidas, caracterizado por una vivencia de saturación psicológica y emocional, y por un gran sentimiento de indefensión, pues la despedida y el acompañamiento en la muerte, que facilitan el proceso de duelo, no pueden realizarse. En muchos casos, las personas que no han podido ver a su ser querido fallecido por encontrarse lejos o confinados, pueden experimentar algo similar al duelo ambiguo. Èste, es aquel en el que no hay presencia del cuerpo físico de la persona fallecida o una constatación real de su existencia (personas desaparecidas y dadas por muertas como, por ejemplo, en naufragios o desaparecidos en otros países…), por lo que los familiares no pueden cumplir con los rituales de despedida, apareciendo con frecuencia preguntas recurrentes acerca de la situación de esa persona, como:”¿realmente estará muerta?”, “¿y si ha sido un error?”. Es fácil, en este tipo de duelos mantener de algún modo la esperanza del regreso de la persona, pero al mismo tiempo esta situación provoca una gran incertidumbre y estrés a todos los niveles, que puede desembocar en un duelo complicado o patológico. 

CARACTERÍSTICAS DE ESTE TIPO DE DUELOS. 

Son varios los factores y variables que pueden dificultar este proceso de duelo, como: la forma de morir, la ausencia de rituales de despedida, la participación en los cuidados, la falta de apoyo social o familiar, posibles pérdidas múltiples en el tiempo, crisis concurrentes como son los problemas socioeconómicos, los conflictos laborales, que se producen al mismo tiempo que la crisis sanitaria y aumentan el malestar e incertidumbre. 

Otros aspectos que pueden estar presentes y hay que tener en cuenta son: revivir la decisión no tomada, pensamientos rumiativos y en bucle, incredulidad del momento, alteraciones en la percepción del tiempo y del espacio, incapacidad para la toma de decisiones, debilidad/malestar en determinadas áreas corporales, riesgo de conductas nocivas para la persona como son: conductas adictivas, problemas de alcoholismo, ludopatía, consumo de drogas, aislamiento social y sentimientos de soledad, problemas de pareja/sexuales, problemas familiares, problemas laborales, problemas interpersonales. 

 ANTE ESTE TIPO DE DUELO, TE RECOMIENDO.

El duelo es un proceso cuyo objetivo es la adaptación individual de cada persona a la nueva situación, por lo cual las estrategias deben ir dirigidas a la peculiaridad y contexto de las mismas. Si estas en duelo, pregúntate:  

¿Cómo me siento?

 Es bueno hablar de la pérdida. Identifica cómo te sientes, cuáles son tus sentimientos, emociones, pensamientos acerca de lo sucedido. Es normal sentirse triste, llorar, sentir ira, culpa, rabia, impotencia, etc. No las reprimas y date permiso para experimentarlas, déjate acompañar, aunque en este momento no puedas abrazar y besar a los tuyos. En esta situación te recomiendo que escribas todo lo que piensas y lo que sientes, es una forma de liberarlas aunque te resulte difícil o no te apetezca. 

 ¿Cómo me enfrento a esta situación?

El duelo es un proceso y, por tanto, necesitas tiempo. Es normal que aparezcan momentos donde tenemos la sensación de no avanzar, incluso de retroceder. Forma parte del proceso, no le des mas vueltas.

  • Coge una hoja y un bolígrafo, apunta objetivos realistas, que veas que lo puedes alcanzar, que te motiven, que te ilusionen. Céntrate en utilizar los recursos que en este momento tienes para conseguirlos. Ve pasito a pasito. Recuerda que un pequeño objetivo puede llevarte a tu meta. 
  • Es saludable seguir rutinas que te permitan centrar la atención en otras áreas de tu vida, con el fin de evitar un pensamiento único. Estas rutinas deben incluir actividades gratificantes, que te hagan sentir bien. Para centrarte en el momento presente, en el día a día, te recomiendo utilizar la respiración diafragmática, te ayudará a relajar la mente y el cuerpo. 
  • Como estamos confinados, las despedidas tienen que ser diferentes a lo que estamos acostumbrados. Por ello, prepara una despedida de la persona fallecida, con fotos, recuerdos agradables, escribe o cuenta anécdotas, experiencias vividas. También puedes darle las gracias por todo lo que ha aprendido con él o ella. Puedes inventarte un ritual de despedida específico para la persona, o puedes optar por uno más tradicional: escribir una carta de despedida, poner “altares” con fotos, velas, flores, música, etc. 
  • Es bueno que preveas futuras fechas de aniversarios, celebraciones familiares, eventos, en las que la persona fallecida estuvo presente y, si bien es recomendable participar de ello, también es bueno darte permiso y aceptar que no será igual que en fechas anteriores. Tienes que aceptar que ésta situación es nuevo y especial. 
  • Recuerda que lo que estás sintiendo es algo único, no te compares con cómo están reaccionando otros familiares y amigos de la persona fallecida. Sé paciente contigo mismo y con las personas que intentan decirte qué o cómo debes sentirte. Cada uno, tenemos una manera de sentir y de relacionarnos con nuestros sentimientos, de vivir la situación, incluso personas que han sufrido la misma pérdida la vivirán de forma diferente, especial y única. 
  • Sé proactivo. Si necesitas ayuda, pídela. Muchas veces otras personas no saben cómo ofrecerla porque temen una respuesta de rechazo o recordarte tu pérdida. 
  • Para los niños, que también estén sufriendo la pérdida, explícales lo que ha ocurrido, y cómo van a ser las cosas a partir de ahora. Procura adaptarlo a su edad. 
  • También es importante la toma de decisiones dentro de la cotidianidad del día a día, por ejemplo, la organización de la alimentación, orden, higiene, y desinfección cuando hemos estado expuestos al exterior, de nuestra casa, etc. Las decisiones importantes pueden ser pospuestas, por ejemplo, venta de la vivienda, venta de automóviles, cambio de trabajo. 
  • Cuando estés preparado/a, puedes ir retirando las pertenencias de la persona fallecida. 
  • Mantén el contacto con otras personas, no te aísles, lo que si puedes hacer es restringir los horarios, la frecuencia, etc., pues vas a necesitar momentos de soledad. Aunque te resulte difícil, valora la compañía de las personas queridas que siguen contigo en el día a día, afrontando esta situación juntos. 
  • Cuando estés preparada/o, date permiso para continuar con tu vida sin sentirte culpable tanto en el tiempo que dure el confinamiento como después. Eso no significa que te vayas a olvidar de ellos, ni que vas a dejar de quererlos, siempre formaran parte de ti y encontrarás un sitio en tu corazón para que descansen, pero permítete sonreír de nuevo, eso sí, a tu ritmo. 

Recuerda que en estos momentos el apoyo social de familiares y amigos es muy importante, ya que te proporcionan la distracción necesaria para salir de esa concentración en ti mismo y de tu dolor, aunque sea por breves periodos de tiempo. Este apoyo es necesario que se mantenga en el tiempo, no sólo los primeros días. Si bien por las circunstancias de la situación no podemos visitar a familiares, en su lugar podemos utilizar medios tecnológicos para mantener ese contacto como el teléfono, correo electrónico, video llamadas, redes sociales, etc. Al dolor que sentimos le sumamos el no poder distraernos acudiendo al trabajo o afrontando los problemas cotidianos, lo cual provoca que el tiempo quede parado en el momento de la pérdida, impidiendo avanzar en la elaboración del duelo, por ello te insisto en que tengas en cuenta lo todo lo expuesto anteriormente.

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