La tele y yo…

Imagina que vas a tu ordenador, y empiezas a leer tus emails, y uno de ellos es una invitación a cumplir uno de tus sueños.  Eso fue lo que me sucedió cuando recibí la invitación del programa “Para Todos la 2” cuyos estudios se encuentran en Sant Cugat, Barcelona. No me lo podía creer! Unos de mis sueños por fin se cumpliría… salir en la tele…y hablando de mi libro.. Cielos por un momento recordé al célebre escritor Paco Umbral!

Allí me presente! Según subía las escaleras del metro. Vislumbraba, el centro de la ciudad. Allí estaba yo, como un turista en medio del Paseo de las Ramblas de Barcelona. Qué maravilla!.El mercado de la Boqueria, los edificios de Antonio Gaudí; Casa Mila (la Pedrera), la Casa Batllo,  el parque Güell, el Aquarium, el Puerto y exposiciones de fotografía… Madre mía, cuantas cosas por ver y que poco tiempo! Ya me estaba estresando.

La organización en estos casos es muy importante, por lo que decidí después de dejar mis enseres en el hotel, comer algo y planificarme. Transcurrieron día y medio y fui capaz de ver todo eso. Agotadita estaba, pero una gran sonrisa de felicidad se dibujaba en mi rostro. Iba a cumplir mi sueño en una ciudad espectacular y llena de dispuestas a ayudarme.

El lunes por la mañana, con mis nervios habituales ante un evento de este calibre, visité varias veces a…  “roca”. Parece que ante situaciones de estrés, la frase “irse por las patas a bajo” o “se me encoje el estómago” se manifiestan en todo su esplendor. A las nueve y media de la mañana me recogía el coche de Televisión. Estaba toda mona, y echa un manojo de nervios. Sin maquillar, por cierto, eso lo hacen allí. Para mi era una maravilla, pues como mujer coqueta que soy, si me maquilla un profesional, puedo aprender.. Ya sabes, pequeños trucos para esconder alguna imperfección…

Mientras viajaba en el coche hacia los estudios de San Cugat,y el ameno chofer hacía de guía turístico, recordaba los sueños que tenemos, y las metas que nos proponemos… independientemente de la edad. Evocaba aquella vez, en el año 2005, cuando se publicó mi primer libro, ”Otras terapias alternativas” que soñé con que un día un programa de la tele nacional me llamaría para entrevistarme sobre mi libro. Me veía sentada en un plató con un amable presentador, haciéndome preguntas de cómo lo hice, etc.. Recordaba como muchas personas se mofaron de aquello, pues ellos no tenían ese sueño y no me veían en esa circunstancia. Pensaban que no era posible, ya que no era una persona conocida, además de la dificultad para publicar un libro, y mucho más te llame la tele nacional.

Recordé como esas palabras a muchas personas les hacen daño, y terminan abandonando su sueño. Pero como buena tauro, soy constante y no lo abandoné nunca. me preguntaba una y otra vez, ¿por qué no me puede pasar a mí? Transcurrieron unos años, pero ahora estaba sentada en la sala de maquillaje, saboreando mi sueño. Este no se había producido cuando yo quería, se hizo realidad cuando estaba preparada. Entre brochazo y brochazo, rubor y rímel, reflexionaba. A veces los sueños no se dan como y cuando queremos, pero en el momento adecuado se cumplen…  y sientes la completud. La satisfacción completa por el camino andado y el trabajo bien hecho. La emoción embargaba todo mi ser. Estaba feliz y alucinada.

Conecte con la conversación de mi maquilladora, una mujer extrovertida y agradable que me hablaba del presentador para que fuera tomando referencia y me tranquilizara. Cuando termino conmigo apareció Juanjo Pardo, el presentador. Lo primero que vi fue su amplia sonrisa avanzando por el pasillo y tendiéndome una mano para saludarme. Creo que eso me tranquilizó. Comenzamos hablar del libro y me informo de cómo se desarrollaría la entrevista de diez minutos. Yo pensé mis diez minutos de gloria!  Qué maravilla… o no? Pasamos a la sala de espera, y allí entre disparo y disparo de mi magnífico fotógrafo, conversamos. Veinte minutos hablando del libro, del programa de la situación de la televisión, si nos dejan un poco más… seguro que arreglamos el País!.

Se acercaba mi momento.. Saldría por la televisión Nacional y me verían muchas personas… podría ayudarlas con mi trabajo. Estaba a dos minutos de cumplir mi sueño, que emoción!. Entre nerviosa e ilusionada por aquel mundo desconocido pasamos al Plató. Madre mía, que techos más altos!. Cuántas luces y focos… Pero no era tan grande como salía en la tele.

Observe el sofá de cuero rojo. Ese era mi sitio. Mientras que hacíamos bromas Juanjo y yo, mi fotógrafo seguía disparando para obtener las fotos que nunca se enseñan en estas ocasiones, las fotos “robadas”, pero a mí, son las que más me gustan, y pensamos que seria original ponerlas en la web. Como las tomas falsas de las películas. Cada uno de los cámaras, el regidor los de producción, se situaban en sus puestos…. Al tiempo que nosotros seguíamos hablando para templar los nervios… los míos. Pero era consciente de que la cuenta a tras había empezado. Parecía una película a cámara lenta, todo se colocaba en su lugar a su tiempo, como si fueran las piezas de un puzle.

Juanjo recibió instrucciones para ir a su sillón y me invito a sentarme en “mi sofá rojo”. Bonito, sí, pero incómodo. Otra vez se hacía realidad la frase de “las apariencias engañan”. Era bonito bonito, pero no apto para las piernas de talla estándar o cortas, ya que si bien pones el trasero pegado al respaldo con la espalda recta, te cuelgan un poco los pies. Y si apoyas los pies en el suelo, las lumbares están desprotegidas.. y mantener esa postura con minifalda en una entrevista… no es recomendable o te pasas esos diez minutos haciendo un “Sharon Stone”, es decir cruce de piernas con peligro de enseñar algo más que.. el libro.

Mientras estaba resolviendo este conflicto inesperado sin que nadie se percatara de ello, un amable señor en mi espalda me colocaba la petaca y un minúsculo micro. Pensé si me echo hacia atrás, me cargo la petaca, y con ello el sonido,… en fin. La cuenta atrás seguía. Decidí no enredarme en todo eso. Mire a Juanjo, concentrado y hablando por el pinganillo, mire a mi fotógrafo seguía disparando. Todo estaba en orden. Cada uno a lo suyo. Decidí disfrutar de aquel momento, de mi sueño cumplido. Respire profundamente y escuche tres, dos, uno. Empezamos!

Gracias a todo el equipo de Para todos la 2, al chófer, a la maquilladora, a producción, a los cámaras, a Juanjo y a mi fotógrafo por haberme ayudado a cumplir mi sueño, recibiendo su cariño, amabilidad y comprensión.

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