Gracias por el capote.

Hoy es el día del libro, y para mí al igual que para muchos escritores es un día muy especial. Se otorga el Premio Cervantes, se regala un libro aromatizado con una flor, o simplemente se compra una gran obra para disfrutar de su lectura.

Por ello, me gustaría compartir contigo una experiencia. Estoy en plena promoción de mi último libro “Amar, perder, vivir”, y lo presenté en el programa de RNE “La noche en vela” de la mano de Pilar Tabares. Aunque soy colaboradora del programa, hacia unos meses que no me sentaba frente al micro. Estaba un poco nerviosa. Lo cual se incrementó cuando me entere a las once de la noche de quienes eran mis contertulios. Nada más y nada menos que Javier Urra, psicólogo y escritor y Alicia Mariño filóloga y profesora de la UNED.

Ya había compartido micro con Alicia, una mujer y profesional estupenda, pero con Javier era mi primera vez. Con los nervios y temores varios revoloteando en mi cabeza, apareció en la sala de espera. Nos presentamos cordialmente y empezamos a conversar. Empecé a tranquilizarme. Lo desconocido nos da miedito, pavor, pero cuando te zambulles en eso que temes, empiezas a conocerlo y te relajas. Esto fue lo que sucedió. Charlamos amigablemente durante unos diez minutos, sobre nuestros libros y del mundo de las Editoriales desde la óptica constructiva e informativa.

Mi tensión empezaba a disiparse. Pasamos junto con Pilar Tabares, su equipo a la pecera. Comenzaba el programa. De pronto me encuentro sentada entre Javier y Alicia, ambos arropándome calurosamente en la presentación de mi libro. Estaba feliz. Durante más de treinta y cinco minutos hablamos de cómo afrontar las diferentes pérdidas. Estaba gratamente sorprendida sintiendo el apoyo y el calor que estaba recibiendo de Javier como ser humano. Yo era hasta entonces una desconocida para él. Y de pronto una persona a la que admiro por su trayectoria profesional y su labor con los jóvenes, me tiende la mano. Nunca imagine este regalo en forma de tertulia radiofónica. Que bello momento!

Esa noche aprendí, que a veces los sueños se cumplen aunque no tengan la forma que visualizamos. Aprendí, que no hay que perder la fe en las personas, aunque sean desconocidas, porque existen las buenas intenciones. Aprendí a aceptar una mano tendida de un desconocido… y aprendí que compartir conocimientos, sabiduría y experiencias a la luz de las ondas radiofónicas, es una forma de ofrecer ayuda y templar los corazones dolientes.

Gracias a “La noche en vela” a RNE, Pilar Tabares, María, a Javier Urra y Alicia Mariño por vuestro capote.

Ellos siguen ahí cada noche, dando su calidez a tantas personas que pasan sus Noches en Vela

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