La Pequeña de los pies descalzos. En un presente cercano. Parte II.

 Saludos de nuevo. Según se acerca el verano, termina nuestra aventura. Te confesaré, que ésta, es un homenaje a mi abueli y a la gran aventura que recorrimos juntas. Tal y como ella hizo conmigo, he querido regalarte algunas de las enseñanzas que compartimos juntas en nuestras “aventuras”, pues cada día si tu lo deseas puede ser eso… La gran aventura de tu vida……

“….En el fondo, el corazón de Esva, sabía que era el mejor momento para comenzar a despedirse dando a su abuelita todo el amor, la comprensión y la atención que necesitase. Diciéndose y compartiendo, todo lo que no pudieron hacer con anterioridad, transmitiendo abiertamente y sin vergüenza los sentimientos que las unían, analizando sus enseñanzas, escuchando su historia y sabiduría… quizás para aprender de esas experiencias.

 Se resistía a aceptar el hecho, de que la persona a la que amaba iba a emprender un viaje que no tenía el retorno que desea. Sin embargo, todas las vivencias compartidas, habían construido una habitación en su corazón. La cabeza de Esva, se negaba a aceptarlo, a dejarla marchar por su propio miedo. Su abuelita siempre había estado presente, a su lado, dándola ánimos y diciéndola cuán grande era su amor por ella… le aterraba imaginar qué sucedería si ella no estaba a su lado….¿se sentiría sola? ¿sin apoyo?

 Se planteaba, si en esta ocasión estaba reaccionando como todo el mundo, o su sentimiento por su abuela, era el más grande del Universo. Para ella no era justo que se fuera. ¿Qué pasaría ahora? ¿Quién escucharía sus fantasiosas aventuras? ¿Con quién reviviría a Juel, a Coluna y a los Klannes? ¿Quién le diría te quiero cada día, con “un amor más grande que la Catedral de la Almudena”? ¿Quién rezaría por su alma para encontrar la felicidad que tanto deseaba? ¿Quién la protegería de sus enemigos? ¿Quien la haría sentirse tan especial y única en el mundo?…. Sin duda, era el amor más grande de su Universo.

Con sólo pensar en todas estas cuestiones, sus ojos se llenaban de lágrimas y su corazón se encogía. La batalla interna había comenzado… Una guerra tan antigua como el Ser Humano, el amor versus el egocentrismo; la capacidad de aceptar los acontecimientos que provocamos nosotros mismos y los que suceden a nuestro alrededor, versus los acontecimientos que deseamos que sean inmediatos.

 Después de un tiempo de dolor, de rabia, de lloros incontrolados… Esva pensó, que si para su abuelita pasaba el tiempo, también para ella pasaría de igual forma. Por lo que la lección que debía aprender era disfrutar al máximo cada día de su compañía, al tiempo que aceptaba la vida tal y como acontecía. Algo que Juel la había enseñado y ella había puesto en práctica en situaciones menos dolorosas.

 Pensaba, que posiblemente los orientales tenían razón. Dicen, que si nos aferramos con exceso a algo ya sean personas, situaciones o cosas, nos estancamos, nos clavamos a la tierra para poder sentirnos bien seguros y disfrutar haciendo de esta exclusiva situación, cosa, o persona, una costumbre. Sin tener en cuenta que la vida es movimiento y no la podemos ni anclar ni parar.

 Por ello, cuando el alma de una persona decide que es tiempo de viajar, debemos alegrarnos de corazón por él o ella. Ya ha cumplido su misión, ha dejado aquí su enseñanza y a los alumnos que hayan estado dispuestos a aprender.

 –       La vida es movimiento.- pensaba Esva.- y algún día también emprenderé ese último gran viaje, seguro que vendrá a buscarme el Gran Welland. Me reuniré con mi abuelita en otra tierra y continuaremos hablando de la vida… pero aunque su cuerpo no me acompañe y no lo pueda abrazar para sentir su amor, nuestra comunicación va a ser diferente… es tan grande este sentimiento, que va a permanecer siempre vivo en mi corazón y en mi mente.

Mi madre envejecerá y yo maduraré, pero después de mi experiencia, no quiero cerrarme a las nuevas ideas, ni a lo nuevo para no volverme radical. Trataré de no olvidarme de los demás y continuar trabajando por obtener mis sueños. Ya que en algún momento decidí matricularme en la escuela de la vida, donde el Maestro es el Tiempo. He decidido continuar aprendiendo y a pesar de mi edad, tengo fe en comprender lo vivido, para que en mis ojos brille la luz de la sabiduría. Independientemente de lo que suceda, me comprometo conmigo misma en no dejar que la tristeza del pasado y el miedo del futuro me estropeen la alegría del presente. Mi vida es lo que yo decida que sea.

Venían a su mente las enseñanzas de Feribuam sobre el paso del tiempo y cómo vamos envejeciendo. Recordaba, cuando le comentó: “mientras que absorbas más energía que la que pierdes, estarás deteniendo el tiempo, el cual sólo transcurre cuando tu energía se fuga. Nuestro cuerpo maneja el tiempo desde que nacemos en su propio beneficio. Cuando introducimos temores y creencias negativas sobre el tiempo y sus límites, empieza el problema, así como la incertidumbre y el desarrollo de nuestra capacidad de adaptación, la confusión, los accidentes, los traumas, las enfermedades, la violencia, el caos. Todo esto que ocurre en el exterior, tiene consecuencias en nuestro cuerpo y en el interior.”

 Con los años, había aprendido, que el cuerpo es atemporal y podemos hacer del Señor Tiempo nuestro aliado, ya que siempre viene acompañado de sus pequeños… los momentos, de los cuales, podemos disfrutar muy a menudo si lo deseamos, ordenando la casa, liberando los enfados y perdonando, descansando cuando lo necesitemos, no apurarnos, vivir cada día siendo conscientes de que tenemos todo el tiempo del mundo. Aprender a tener mayor flexibilidad emocional, comer bien, meditar en el silencio y aplicando todo lo que aprendido.

 Recordaba cuando hablaba con Juel sobre este tema. Siempre la recordaba que tenía que armonizar su mente con una nueva forma de ser, para así percibir que tenemos todo el tiempo del mundo. Sus consejos eran:

 –       Silencio….mente!. Medita en el silencio interior a través de la práctica de la respiración.

 –       Tensión fuera!. Para ello utiliza la respiración. Para liberar esa tensión que se resiste, canta, o utiliza el sonido

–       Báñate internamente en luz purificadora. Elije el color oro y blanco y llénate poco a poco ayudándote de tu respiración. Termina visualizando que el color azul llena todo tu cuerpo.

 Decidió seguir esas enseñanzas para amortiguar su dolor. Pero el tiempo, es muy puntual y todo sucede en su momento.

El Gran Welland, nos visitó y se la llevó….

(Continuará)…

(te invito a visitar mi “mundo diferente” en  http://www.esthervaras.com)

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1 comentario

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Una respuesta a “La Pequeña de los pies descalzos. En un presente cercano. Parte II.

  1. sigo fundiéndome en tus enseñanzas, en la magia de la pequeña descalza….pero esta vez debo decirte que también me ha sorprendido super positivamente y llegado al fondo del alma rebosando amor, la imagen de tu abuelita con todo lo que me ha transmitido…me habéis, mejor dicho… pero especialmente ella ❤

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