La pequeña de los pies descalzos.En un presente cercano. Parte I.

Bienvenidos! Llegamos casi al final de la aventura. Recuerda que Esva ya esta en casa, con su familia. …Ahora, es cuando empieza su aventura.

Solo en la inocencia se pueden recibir los dones del alma” dice Deepac Chopra.

Estoy de acuerdo con él.

“Desde aquella experiencia, habían transcurrido unos años. Esva, sin prisa pero sin pausa, había conseguido cambiar ciertos hábitos aprendidos de sus mayores, los cuales le habían repetido hasta la saciedad, “que no era posible cambiar”. Ella aprendió y demostró que sí lo era, siempre que estuviera dispuesta a hacerlo. Había decidido en pequeña escala, practicar “una forma diferente de vivir”. Le faltaba mucho camino por recorrer y era consciente de ello, pero mantenía, con la ayuda de Prinlu, la ilusión y la esperanza de conseguirlo.

 Sin embargo, llevaba unos días sintiéndose triste. No sabía exactamente el motivo… o más bien no lo quería reconocer. Seguramente, ésta es la forma, en la que los seres humanos, preferimos estar ciegos ante determinadas situaciones, en lugar de sacar nuestro capote de valor, para afrontar esa o esas situaciones que nos generan desasosiego, que nos perturban internamente.

 También a ella, le sucedía aunque le gustaba pensar que después de tanto tiempo estudiándose, aprendiendo, sintiéndose y aplicando los conocimientos que adquirió en su “aventura”, estaba fuera del alcance de su gran enemigo… el dolor.

 Pero…. ese día llegó….

 Después de su experiencia “fanvidable”, fantástica e inolvidable, Esva meditaba diariamente. Era un hábito que le procuraba paz y claridad mental. En una de sus meditaciones, su voz interior, le reveló el pronto fallecimiento de su querida abuelita, lo cual pudo contemplar con todo lujo de detalles con sus ojos internos.

 La imagen era espectacular. Su abuelita se presentaba rejuvenecida por una intensa luz blanca que emitía desde su interior. En su rostro se esbozaba una conocida y amplia sonrisa, que transmitía serenidad, alivio y mucho amor. Sus verdes ojos, antes apagados por el paso del tiempo y las duras lecciones experimentadas en su vida, ahora sonreían llenos de paz y amor… parecía haberse despojado de todos los dolores, preocupaciones, angustias y miedos, que su avejentado cuerpo había guardado durante más de noventa años. Cada arruga de su rostro, fruto de sus alegrías y disgustos, se había planchado, recuperando el aspecto sonrojado y saludable de su juventud…

 La niña, ahora adolescente, no tenía palabras para describir esa maravillosa imagen… Por primera vez desde hacía mucho tiempo, podía ver y sentir a su abuela tranquila, sin miedos, ni culpas, ni dolores que desgarraban su corazón. Se presentaba ante ella tal y como la mujer que siempre había sido, fuerte, resuelta, segura de sí misma, luchadora y con mucho amor esperando a salir en el fondo de su corazón. Había llegado el momento.

 Sabía que el tiempo de partir estaba muy cercano y esto, le provocaba mucho sufrimiento. No quería que se fuese, no la dejaba partir, sabiendo que era un acto egocéntrico por su parte. Le estaba tan agradecida por su apoyo y comprensión, así como por el regalo tan especial, del que tantas veces pasaban tardes enteras charlando y recordando!!!

 Había aprendido de Feribuam y de su diosito, que cuando se acerca el momento del fallecimiento, de la pérdida de un ser querido, es una liberación para el alma de ese ser humano. Es un motivo, por lo tanto, de celebración. Se supone que ésta, ya ha aprendido todo lo necesario en esta vida. Ha ayudado a otros, y es el momento de partir y de desapegarse a todo lo material, orgánico o inorgánico… En este viaje, siempre acompaña el fiel y puntual Welland, grandioso ave de blancas plumas cuyas puntas terminan en azultesa. Cuya misión es llevar a la persona a iniciar “el gran viaje” hacia las cumbres altas de la región del Norte. Este color tan brillante, hace que parezca una estrella En su acogedor lomo cabalgas por las nubes hacia tu nuevo destino: “la casa de tu alma”, donde te darán la bienvenida, tus seres queridos.

 “El duelo, es la consecuencia del desapego”, se repetía una y otra vez, recordando las palabras de “su maestro”.

Pero… dolía tanto!!

 Gracias a la práctica de la meditación y del tiempo, había desarrollado la capacidad de intuir próximos acontecimientos. Pero para ella, era duro. Sobre todo cuando se trataba de algún ser querido, como su abuelita… Sentía un cuchillo atravesando el corazón de su ilusión y de su amor. Sabía que no podía hacer nada para evitar que la rueda de la vida continuase, por lo que una sensación de impotencia, dolor y calma ahogaban su corazón.

Reflexionaba sobre qué era mejor, tener información sobre lo que nos va a suceder, o no. Miles de personas, almas dolientes y despistadas, acuden a videntes y a pseudovidentes para saber cuál va a ser su suerte en el amor, en el trabajo, en la salud… cediendo de alguna forma su propio poder de creación al “acudido” y por ende, no queriendo ser conscientes de que la respuesta, la creamos cada uno de nosotros. Somos los responsables de nuestro hoy y por tanto de nuestro futuro. Pero no estamos preparados ni educados para asumirlo, y por ello, seguimos buscando la trampa y el atajo para acceder más rápidamente al destino.

 Saber que el reloj biológico de un ser querido se está quedando sin pilas, y no existe la tienda donde te vendan los repuestos, ayuda a crecer el sentimiento de impotencia… ¿Qué podía hacer ella en ese momento?

 ¿Qué harías tú?”

(Continuará)…

(te invito a visitar mi “mundo diferente” en  http://www.esthervaras.com)

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1 comentario

Archivado bajo amor, cambio, coaching, crecimiento, crisis. autoayuda, destino, elección, emoción enamorarse, espiritualidad, Libros, mindfulness, oportunidad, oracion, psicologia, psicosomática, psicoterapia, psicoterapia., psiquiatria, Reflexiones, relaciones de pareja, sabiduria, silencio, soledad, terapia

Una respuesta a “La pequeña de los pies descalzos.En un presente cercano. Parte I.

  1. sigo leyendo y cada vez más enganchada a tu historia fabulosa… y a esta nueva forma de vivir que me ha conquistado hasta lo más hondo….

    pero también quería comentar, por la parte que me toca (videncia, tarot, etc…) que aunque he comprendido perfectamente a lo que te refieres en “…seguimos buscando la trampa y el atajo para acceder más rápidamente al destino. …” me gustaría comentar que yo no lo veo como una trampa, sinó como una guía en nuestro camino, una forma de encontrar soluciones o de prepararnos para lo que pueda llegar, o incluso poderlo esquivar o mejorar.

    te felicito por tan grata forma de contarnos como poder ser felices, y espero sepas perdonarme el comentario 😉

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