La Pequeña de los pies descalzos. La misión. Parte II

Bienvenid@, una semana más. ¿Has reflexionado sobre cuál es tu “Misión de vida”? Si no es así, tendrás otras oportunidades para hacerlo en este y otros fragmentos de la aventura. Te invito a seguir los pasos de Esva de la mano que la guía y acompaña, Juel. ¿Estas preparad@? Hoy nos adentramos en una Morada muy especial y nos recibirá, alguien que ya conoces……

“Fíjate…. Es un palacio!!!

La Morada, estaba suspendida sobre la triple llama, Amor-Sabiduría-Poder. En una nube de maravillosas orquídeas de los siete colores nacarados que la casa albergaba. El paisaje era fascinante. Los Viebios cuentan, que a lo largo de su historia, la asociación de tres entidades divinas, han actuado como una familia. Reflejo de los sistemas teológicos ancestrales que, han reunido durante siglos, divinidades de funciones complementarias. Para garantizar así los ciclos de regeneración necesarios para la supervivencia del universo. Por ejemplo Esna: compuesta por Jnum, Satis y Neith; Filé: formada por Osiris, Isis y Harpócrate, Menfita: constituida por Ptah, Sejmet y Nefertum; Tebana: Amón, Mut y Jonsu, entre otras.

La Gran Mansión, se caracterizaba por albergar Siete Estancias. Cada una de un color, supervisada por un Dios y su Príncipe Alado… Su aspecto externo, es similar a los Castillos de los cuentos de hadas y al famoso Castillo alemán de Neuschwanstein, inspirado en esta construcción. El Maestro arquitecto, había realizado una extraordinaria composición de torres, muros y ventanales, que pretendían armonizarse con las montañas y los lagos de alrededor. Incluyendo una cascada interior en el centro de la Morada y otra exterior que se podía divisar desde cualquiera de las habitaciones. En definitiva, su diseño parecía imposible de imitar. Estaba viva. Dependiendo de la energía emitida por la armonía existente y la evolución de sus habitantes, tanto las cascadas, las vidrieras de sus ventanales, como la flora, cambiaban de lugar y de orientación. Formando siempre un maravilloso edificio enclavado en un extraordinario paisaje.

  • Hemos llegado.-dijo Juel.

La pequeña abría sus grandes ojos ante lo que para ella era un palacio… un castillo como el de los cuentos. Algo que pensó, que no existía en el mundo real, sólo en la imaginación de los autores de esos manuscritos. A sus ojos, al igual que a los de cualquier niño, todo aquello que era diferente a la realidad… era grandioso, fantástico y mágico.

  • Vaya! Qué casa más bonita! ¿Quién vive ahí?
  • Es la Mansión de los Siete Dioses de la Sabiduría.
  • ¿Ahí está Dios? Caramba, no sabía que esto era el cielo y había siete!.. ¿Estoy muerta?- decía muy agitada
  • Es la morada donde meditamos para saber cuál es nuestra Misión de Vida. Está formada por los Príncipes Alados de cada deidad.
  • No entiendo nada.-decía Esva desconcertada.
  • Dentro residen los Siete Dioses de las sabidurías de todos los tiempos, y se acompañan de una Luz blanca, también llamado Príncipe Alado. Éstos residen en las habitaciones regentadas por su color y energía específica. Cada una tiene una cualidad especial que te ayudará a descubrir cuál es tu misión de vida. Para ello tenemos un ritual. Antes de entrar en la Morada y para demostrar agradecimiento y respeto, elevamos una oración desde el corazón para realzar la energía de nuestro Mundo. Una vez dentro, nos dejamos invadir por cada una de las propiedades que posee. Finalizamos con una meditación sobre las palabras del libro de La Sabiduría que hay en su interior.
  • ¿Una oración? ¿como cuando vas a misa? Yo tengo una especial que me enseño mi mamá.-señalaba resabiada.- La rezamos juntas por las noches, y dice:

De la cabeza hasta los pies

Soy imagen de Dios,

Desde el corazón hasta las manos

Siento el aliento de Dios,

Hablando con la boca,

Sigo la voluntad de Dios,

Cuando veo a Dios

En todas partes, en madre y padre

En toda persona querida,

En animal y flor,

En árbol y piedra,

Nada me da temor,

Tan sólo amor

A todo lo que me rodea”.

  • Qué bonita y original es!…- Nosotros, lo invocamos mentalmente, con la mano en el corazón y los ojos cerrados.-decía Juel orgulloso
  • Parece que estés cantando un himno nacional.
  • Bueno… lo consideramos algo parecido.
  • Y ¿cómo es el himno-oración?
  • Dice así: “Feribuam, no permitas que pierda el romanticismo, aunque sepa que las rosas no hablan.

Que no pierda mi optimismo, aunque sepa que el futuro que me espera puede no ser tan alegre.

Que no pierda mi voluntad de vivir, aunque sepa que la vida es, en muchos momentos dolorosa por las elecciones que realizo.

Que no pierda mi virtud de tener amigos, aunque sepa, que con las vueltas del mundo, ellos acaban marchándose de mi vida…

Que no pierda mi virtud de ayudar a las personas, aunque sea consciente que muchas de ellas son incapaces de ver, reconocer y retribuir esta ayuda.

Que no pierda mi equilibrio, aunque sienta que a veces hay fuerzas que quieren que yo caiga.

Que no pierda mi virtud de amar, aunque sepa que la persona que yo más amo puede no sentir lo mismo hacia mí.

Que no pierda mi luz y el brillo al mirar, aunque sepa que muchas cosas que veré en el mundo, oscurecerán mis ojos.

Que no pierda mi valentía, aunque sienta que la derrota y la pérdida son dos adversarios extremadamente peligrosos.

Que no pierda mi sentimiento de justicia, aunque a veces el perjudicado pueda ser yo.

Que no pierda mi fuerte abrazo, aunque sepa que un día mis brazos estarán débiles.

Que no pierda la belleza y la alegría de ver, a pesar de que muchas lágrimas brotaran de mis ojos y opacarán mi alma.

Que no pierda mi amor por mi familia, aunque ella muchas veces me exigirá esfuerzos increíbles para mantener su armonía

Que no pierda mi virtud de regalar este enorme amor que existe en mi corazón, sabiendo que él será sometido y juzgado.

Que no pierda mi deseo de ser grande, aun sabiendo que el mundo es pequeño…

Que nunca dude, de que me amas infinitamente, y me provees cada día de un pequeño grano de alegría y esperanza en mi corazón para cambiar y transformar, cualquier cosa.

Gracias por darme la vida, ayudarme a construirla con sueños y a vivirla con amor.

Ann, me”

  •  Es un poco larga… pero… es preciosa!.- dijo la pequeña boquiabierta.
  • Gracias.
  • Es… diferente a lo que escucho a veces en las Iglesias.
  • Eso ¿es malo?
  • No…. Creo que no….- decía reflexionando.-Me gusta… Me gusta mucho.
  • ¿Quieres que continuemos?
  • ¿Entrar allí?- dijo señalando la casa.
  • ¿Vamos?.- la invitaba Juel extendiendo su mano.

Avanzaban con sigilo y casi reverenciando la grandiosa construcción. Cuando una gran puerta de un nácar transparente se abrió de par en par, dándoles la bienvenida. En la entrada había una gran estatua holográfica de un hombre-mujer, lo llamaban “Homjer”.

  • ¿Quién es?- preguntó la pequeña.
  • Es Feribuam.
  • ¿Feribuam?, ¿el famoso Feribuam del que me has estado hablando todo este tiempo?
  • Sí.
  • Pero… dijo clavando sus ojos en él.- ¿Es… hombre o mujer?
  • ¿Eso es relevante? Es Homjer.
  • Bueno… parece un… una…
  • ¿Acaso importa el sexo ante la divinidad de la persona?
  • No lo sé…. Me imagino que no, pero Dios es hombre, dicen mis papás.
  • Cuando las almas alcanzan la maestría se convierten en uno… es decir, la parte masculina y femenina se funden en un Todo. Su aspecto físico se transforma en andrógino.
  • Andro… y eso ¿qué es?.- preguntaba confusa.
  • Es hombre y mujer al mismo tiempo… Es la completud. El Todo. Manifestándose tanto sus rasgos femeninos como masculinos… Es Homjer.
  • Ya… Es muy bello o bella.
  • Si, es cierto. Su mirada es limpia y amorosa. Su largo cabello blanco glaciar es brillante como la seda, que cae graciosamente por sus hombros, como si fuera una cascada. Su tez blanca, su figura esbelta y sus manos fuertes, hacen de él una figura sabia, protectora y justa.
  • Vaya!!.- exclamaba Esva.
  • Siempre nos da la bienvenida… Eso te hace sentir protegido y te ayuda a relajarte. Así es más fácil hallar cuál es tu misión de vida. En cada una de las estancias eres recibido y bendecido por una deidad, o un Dios menor. Durante el tiempo que permaneces en el interior, estás acompañada de la luz blanca..- explicaba Juel.
  • Y ¿cómo sabes en la que tienes que entrar?
  • Eso te lo indicará tu corazón. Si te parece te voy a ir hablando de cada una de ellas y tú decidirás si entras o no.
  • Pero yo…..- decía dudosa.
  • No te apures Esva, no estás sola.”

(Continuará)…(te invito a visitar mi “mundo diferente” en http://www.esthervaras.com)

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2 comentarios

Archivado bajo amor, cambio, coaching, crecimiento, crisis. autoayuda, destino, elección, emoción enamorarse, espiritualidad, Libros, oportunidad, psicologia, psicosomática, psicoterapia, psiquiatria, Reflexiones, relaciones de pareja, sabiduria, silencio, soledad, terapia

2 Respuestas a “La Pequeña de los pies descalzos. La misión. Parte II

  1. Preciosa oración y citas a tener presentes… Otra vez: ¡mil gracias Esther por dejarnos leer tu magnifico cuento instructivo!

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