La Pequeña de los pies descalzos. El Perímetro. Parte II

Bienvenidos de nuevo aventureros y aventureras, a los antiguos y a las incorporaciones recientes. Me gustaría que al tiempo que seguís esta lectura, lo aplicarais a vuestra vida, así aprendemos juntos a identificar y manejar nuestras emociones, para encontrar ese “interruptor” que nos ayuda a transformar un día nublado en un día soleado y brillante. ¿Has encontrado el tuyo? si es así, felicidades!!!! y si no, paciencia que la aventura continua… y quizás encuentres, si miras bien, las claves de dónde se esconde el tuyo.... y como nos enseña Juel, liberar las emociones enquistadas.

  • Cuántas cosas tengo dentro de mi cuerpo!- repetía tocándose por todo su cuerpo, queriendo adivinar más.- ¿Y cómo me puedo sentir mejor?-..”
  • Bueno, los sabios, comentan que las emociones no están en el cerebro, si no en el alma, en el espíritu. Por ello, hemos de abrir la puerta de la habitación donde residen, para dejarlas salir al exterior.
  • Ya… y eso ¿cómo se hace?-
  • Bien.-decía el pequeño pensativo.- Una forma de hacerlo, es recordar el momento de la pelea con Maricarmen Lainsor, ¿puedes hacerlo?..
  • Si.
  • Bien, imagina que la conoces desde hace muchisisisisimos años.
  • Eso es verdad, la conozco desde parvulitos.
  • Bueno, eso nos vale… Imagina que tu alma y la suya ya se conocían, puedes?.
  • Lo intento… es un poco raro.
  • Lo es, pero ¿lo puedes imaginar?.

  • Sí, aunque me cuesta un poco.
  • Ahora revive esa situación con todo los detalles que puedas, si quieres cerrar los ojos, genial!
  • Lo estoy recordando….- decía Esva con los ojos cerrados.
  • Experimenta las sensaciones físicas de ese momento, y repítete “me permito liberar la emoción enquistada en mi alma”.
  • Ya…. “Me permito… liberar… la emoción enquistada en mi alma”.- susurraba.
  • Respira lentamente, e imagina que abres la puerta donde habita esa emoción… y la dejas marchar.
  • Lo veo!
  • Bien… tranquila. Continua respirando y visualizando cómo era esa emoción, y cómo sale de esa habitación…. Cuando estés preparada, respira profundamente y abre los ojos.

Mientras que la pequeña experimentaba una sensación de placentera liberación, algo había variado en el paisaje del perímetro, los dólmenes que representaban la fe, la esperanza y la prudencia, parecían ser más grandes. Mostraban un color azul nacarado, y resplandecían sobre las demás. El medallón de Juel también relucía.

Esva, estaba percibiendo lentamente, los sentimientos en su interior, al tiempo que dejaba marchar a aquellos que se habían quedado encerrados en esa pequeña habitación. Sentía el alivio de la liberación. En su rostro se dibujaba una gran sonrisa, que manifestaba su relajación.

Al tiempo, Prinlu se hacía más nítida y brillante mientras le susurraba:

  • Pequeña, déjate guiar por tu instinto. Eres un ser espiritual. Respeta siempre tus sentimientos intuitivos.

Juel esperó unos minutos a que su amiga reaccionara. Había sido una bonita experiencia que deseaba saborear. Él sabía que no siempre, los humanos pueden experimentar esa paz y armonía interior, y, que cuando se permiten sentirlo, les gusta regocijarse en ese momento. Era una de las pocas veces que están convencidos y dispuestos a disfrutar y experimentar el aquí y ahora.

  • ¿Estás bien Esva?.- preguntó Juel pasados unos minutos.
  • Sí…. Creo.
  • ¿Cómo te sientes?
  • Muy tranquila, relajada…
  • Ahora piensa en Maricarmen…. ¿Lo tienes?
  • Sí.
  • ¿Qué sientes? ¿Estás enfadada todavía?
  • Mmmm… no. No.- contestaba un poco asombrada.
  • ¿Seguro?.
  • No, pobrecita… quizás sus padres no le dan el cariño que necesita… quizás tenias razón… Cuando la vea, le voy a ofrecer uno de mis libros, y le contaré el cuento de la Furia y la Tristeza.
  • Muy bien, ¿has visto como esos sentimientos que no nos permiten vivir en armonía, se pueden liberar?
  • Sí… es posible… Me lo voy a apuntar para contárselo a mis papás.

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Mientas Juel esperaba a la pequeña escribiente, buscaba la forma de enseñarle el área más conflictiva de toda la zona. Pero una de las más decisivas. Observaba cómo la niña se afanaba en encontrar las palabras adecuadas para expresar sus emociones y su experiencia. Sabía que no era fácil, ya que ella aunque madura para su edad, no tenía el vocabulario necesario… pero confiaba en que sí tendría el suficiente, para expresarlo.

Decidió no importunarla. La brisa del Bosque, acariciaba sus rostros, al tiempo que los olores y las esencias de las plantas autóctonas, les regalaban sus perfumes para pasar una velada inolvidable.

A lo lejos se oían las melodías de los habitantes y de los árboles, creando una ambiente sin igual, armónico y de una gran belleza. Pasados unos minutos Juel se incorporó.

  • Con todas las notas que estas tomando, puedes escribir un libro.- sonrío Juel.
  • Bueno, ya veremos…- contestó pensativa y tímida.-Por ahora quiero recordarlo para contárselo a mis papás.
  • Como dijo André Maurois “La lectura de un buen libro es un diálogo incesante en el que el libro habla y el alma contesta”.
  • Bueno, quizás algún día, ésta experiencia, sea un buen libro… ¿Por qué no?
  • Exacto!!! ¿Nos ponemos en marcha ya?
  • ¿A dónde vamos ahora? Se está tan bien aquí…-suspiraba la niña.
  • Quiero mostrarte algo.
  • Pero….
  • Vamos, levanta que ya es la hora.
  • ¿La hora? ¿La hora de qué? ¿Me tengo que ir ya?..-decía intranquila y tristona- ¿puedo quedarme un ratito?
  • Me alegra ver que ya no tienes prisa por marcharte. No te vas todavía, quiero enseñarte algo más sobre cómo funciona el perímetro y cómo se consigue la armonía en mi Mundo.
  • Pues vaya… ¿Y yo para qué quiero saberlo?- pensaba Esva.

Avanzaban por el Nor-Oeste del perímetro, acompañados por la vegetación, los aromas y colores que allí reinaban, al tiempo que los dólmenes de las virtudes manifestaban sus matices más nacarados. Llegaron a una gran explanada. Un valle de color no definido…

  • Por fin vamos a jugar!!. Qué bueno!, ¿vamos a jugar al futbol?.- exclamó la pequeña.
  • No.
  • Vamos a hacer carreras como en los Juegos olímpicos?
  • No.-decía con tono tajante Juel.
  • Nos… ¿bañamos?, pero no tengo traje de baño…
  • No.
  • ¿Qué voy a ver aquí? ¿Va aparecer mi casa, o mi mamá, o el Maestro otra vez?…. o ¿algún monstruo?
  • No.-repetía el niño.
  • Entonces, ¿qué es este lugar? Vaya, no podemos hacer nada y tampoco hay nada.-
  • Esva.-dijo el pequeño.- Observa atenta y dime lo que ves.
  • ¿Otra vez Juel?… Qué pesado eres..

Ante la impasibilidad del niño la pequeña decidió hacerle caso. Seguramente había algo interesante, pero no estaba segura si quería ver más cosas y situaciones sorprendentes. Pensaba que ante un lugar tan maravilloso debería existir en algún sitio algún monstruo, y la verdad, no tenía ganas de verlo.

  • Seguro que no va a salir ninguna cosa…. Mala, ¿verdad?
  • No.
  • Me das una pista… o mejor ¿jugamos al veo veo?
  • No.
  • Vaya con el no, te pareces a mi papá.- protestó.
  • Observa como sabes, pequeña.-dijo Juel con tono cariñoso.
  • Está bien…”

(Continuará)…(te invito a visitar mi “mundo diferente” en http://www.esthervaras.com)

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1 comentario

Archivado bajo amor, cambio, coaching, crecimiento, crisis. autoayuda, destino, elección, emoción enamorarse, espiritualidad, oportunidad, psicologia, psicosomática, psicoterapia, psiquiatria, Reflexiones, relaciones de pareja, sabiduria, silencio, soledad, terapia

Una respuesta a “La Pequeña de los pies descalzos. El Perímetro. Parte II

  1. Observando….y siguiendo la atractiva, interesante e instructiva historia….

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