La pequeña de los pies descalzos. La extraña llave. Parte I.

    Hola amigo lector, gracias por seguir este apasionante cuento dedicado a ti. Espero que lo disfrutes tanto al leerlo, como yo al escribirlo, y quizás puedas compartirlo con tus amigos. Hoy te voy a presentar a los protagonistas de la historia…. pero no son los únicos. Permanece atento a los acontecimientos…la aventura acaba de empezar…

“No puedo concretar la fecha exacta de cuando sucedió, simplemente sucedió…

 El sol despuntaba por el horizonte con su brillante luz despertando a todos los habitantes de esta Tierra.

 Vivía en una ciudad, como la tuya, llena de altos edificios, pasos de peatones, semáforos de llamativos colores, algún tipo de vida vegetal haciendo lo posible por sobrevivir en medio de la asfixiante polución, coches multicolor, autobuses, y demás maquinas con ruedas que emitían estrepitosos ruidos y nocivos humos, durante todo el día… y la noche… A ella no le entusiasmaba.

 Su casa era pequeña, pero suficiente para dar cobijo a sus padres y a su abuelita, a la que adoraba. Estaba situada en una urbanización de cientos de edificios iguales, de fachadas color hueso, con ventanas y un amplio balcón ciego en el salón. Para ella, su bloque era especial, ya que contaba con un coqueto jardín privado, formado por columpios y árboles urbanos, que transmitía una energía muy especial y le permitía evadirse de todo lo anterior… Era su lugar favorito… Ella le llamaba “Mi Bosque”. Y eso era precisamente, lo que le hacía diferente.

 Había aprendido de sus mayores, que aquello que “no podía ver”, era más interesante que lo que veía con sus ojos. Estaba segura que la vida escondía muchos secretos y éstos se reunían de alguna forma en la inmensidad de “su Bosque”.

 Como cada mañana, la pequeña Esva se levantaba de su cama, dando un salto para recibir con entusiasmo el nuevo día, y a través del ventanal de su habitación, saludar al Sol… Ésta, no era grande, suficiente para albergar su camita, un guardarropa, y todo un mundo lleno de color y fantasía, decorando sus paredes. Éstas e parecían  recobrar brillo, cuando el sol se colaba por la ventana circular, y atravesaba los vinilos formando un espectacular arcoíris. Era entonces cuando Esva, disparaba su imaginación, viviendo sus propias historias y aventuras con hadas, príncipes, gnomos….

 Después de tomar el desayuno, compuesto de zumo de naranjas recién exprimidas, cereales con leche de soja, acompañado de algún fruto seco, partía para el colegio a aprender… Palabra para ella sorprendente, pues sabía que cada día tenía la oportunidad de hacerlo de cualquier persona, situación, o animal que se topaba en su camino. No se limitaba sólo a las cuatro paredes de su aula.

 Sin embargo, las enseñanzas del cole, tenían un puntito de interés el cual saciaba su innata curiosidad. Su momento más feliz era al terminar las clases y visitar un lugar tan mágico como espeluznante y misterioso…. Mi Bosque.

 Por ello, cada tarde se aproximaba con la ilusión y la esperanza, de encontrar respuestas a sus innumerables preguntas, que realizaba a sus progenitores, obteniendo comentarios como: “eres demasiado pequeña para preocuparte de ello”. Contestación que a ella en lugar de desanimarla, la motivaba todavía más para seguir su personal aventura.

 Cómo es?

Esva, es una niña de nueve años muy curiosa, soñadora, con grandes ojos grises, que le permiten contemplar el movimiento de la vida. Siempre se preguntaba el por qué de todo o de casi todo, rasgo heredado de su madre. Éste, se agudizaba debido a su sordera parcial del oído derecho. La familia, albergaba la confianza, junto a su “médico del alma” de devolver la audición a su pequeña. Para ellos “este problema era un indicio de que hay que dejar de orientar el oído hacia el exterior, con la esperanza de encontrar allí las respuestas, y escuchar la voz interior, en lugar de llevar sonotone”. Para aprender a escuchar su interior, por un lado la instruían sus padres, en la práctica disciplinada de la meditación, lo cual le ayudaba a concentrarse y a desarrollar su imaginación. Por otro lado, se habían inventado un juego, le llamaban “el juego de las intropreguntas“, donde sus mayores hacían una pregunta y ella buscaba la respuesta, en su interior. Como por ejemplo: ¿Qué es lo que no quieres oír? ¿A quién no quieres escuchar ni obedecer? ¿Cómo te sientes?

 Otras veces mezclaban ambas disciplinas, es decir, sus padres elegían una pregunta y ella debía meditar encontrando la respuesta. Estas experiencias contribuían a hacer de la pequeña, una personita muy reflexiva, para su edad. Aunque a veces, reconocía que su mami, era un poco pesadita.

 Su cabello era oscuro y lleno de asilvestrados bucles, recogidos en dos graciosas coletas. Le gustaba llevar salerosos vestidos de algodón, con estampados de vivos colores que a veces decoraba con grandes lazos de raso de un rojo intenso, que combinaban de forma peculiar con sus zapatitos. Pensaba que era una buena forma de homenajear al arcoíris y a Kwan Yin (Deidad oriental. La Diosa del Amor), para ella, la Diosa de la femineidad.

 Su principal cualidad, es su noble corazón, rebosante de amor y su espíritu aventurero, que saciaban el apetito curioso de su inquieta cabecita. Una pequeña libreta, le acompañaba en el bolsillo de su vestido, para apuntar todo aquello que despertaba su interés. Más tarde, en el silencio que provoca la magia y la soledad, lo analizaba escrupulosamente, sólo como una pequeña de esa edad sabe hacer.

 Había heredado de su padre la costumbre de quitarse con mucho cuidado los zapatitos rojos cuando entraba en su amado Bosque, y caminar descalza, aprendiendo a sentir la tierra y la hierba bajo sus pies. Era su forma de comunicarse, sin interferencias con Gaia, la Madre Tierra, y sentirla. Así pasaba horas andando descalza y concentrada en esta misión.

 A veces, la noche la sorprendía, y en ese momento, siendo consciente de la hora, tomaba de nuevo los zapatos y corría hacia su casa atravesando el parque, sin peligro de ser atropellada por uno de los millones de coches alocados que circulan por la ciudad. Esto calmaba la preocupación de sus padres, llegando así casi siempre por los pelos, a la cena.

 No tenía muchos amigos. Apenas le resultaba interesantes ni sus inquietudes, ni sus juegos, ni tan siquiera sus conversaciones. A veces no se molestaba en atender debido a su escasa agudeza auditiva, lo que ella consideraba una ventaja, pues disfrutaba más de su silencio… En esas circunstancias, Esva se dejaba invadir por las aventuras de los cuentos, la magia de lo misterioso y de los mitos, por las leyendas de los antepasados que muchas noches, escuchaba a sus padres y a su abuelita, relatar al calor del hogar en su pequeña morada.

 El sol brilla radiante

Una tarde de primavera, cuando los rayos del sol formaban caprichosos dibujos sobre los árboles y las plantas, caminaba feliz hacia su Bosque. Mantenía la misma expectación que los últimos años; descubrir a alguno de sus habitantes “infraganti” para jugar, hablar y conocerlos. Así confirmaría su hipótesis: en los bosques hay vida, pero no sólo vegetal…

 Siempre la acompañaban sus libros favoritos, “El Caballero de la Armadura Oxidada, La bella durmiente y una versión infantil de la Biblia” le hacían sentir importante y adulta. Era un placer sentarse a disfrutar de sus lecturas dejándose llevar por su imaginación. Mientras, permanecía atenta por el rabillo del ojo y con el resto de sus sentidos, a un posible acercamiento de un personaje mágico.

 Esa tarde, presentía que algo estaba a punto de suceder, y su actitud era más alerta que de costumbre…. En su columpio situado frente al pequeño jardín, se conectaba a su silencio. Se quitó los zapatitos rojos para sentir los latidos de la tierra y la hierba bajo sus pies. Los colocó con sumo cuidadito, en el lugar habitual. Pero, algo la distrajo. En la lejanía se escuchaba una hermosa canción… era una melodía interpretada por la voz de dos pequeñas, que hablaba de las vocales… decía así…

  “Enanos, gigantes, princesas y mendigos,

animales que hablan

quieren ser tus amigos.

Viven en las palabras,

del contador de cuentos,

o en las paginas bellas

de los libros abiertos.

Si escuchas los relatos

y te gusta leer,

la magia de los cuentos

estará en ti también.”

 Sshhhhh! no hagas ruido

Con mucho cuidado avanzaba, pues desconocía qué era lo que se iba a encontrar. Le habían enseñado en casa, que siempre tenía que estar alerta a las sorpresas que la vida te brinda, a los pequeños milagros… y de tanto escucharlo, quería ver uno!!!.

 En esta situación tan especial, decidió obedecer a sus mayores. Realmente, estaba muy atenta. Su corazón se aceleraba, haciéndose casi audible los latidos. Tenía la sensación que si había algún ser vivo por allí, seguro que la descubriría por la música rítmica y a todo volumen que marcaba su emocionado corazoncito.

– Caramba!! Esa figura… es un humano, un niño un poco mayor que yo!- exclamó.- Que desilusión!!! No es un elfo, o un hada, o una náyade, una ninfa… es simplemente un niño…

 Esva, estaba dispuesta a abandonar la escena, desilusionada y con mucho sigilo, para evitar cualquier contacto, cuando Juel, se dio la vuelta.-

  • Hola!- comentó
  • Me ha pillado!, Hola.- respondió desanimada.
  • Me llamo Juel, ¿y tú?..-

 No le apetecía nada hablar, pero era muy educada. Al tiempo que se daba la vuelta lentamente mirándole.

– Esva, me llamo Esva…

 Tenía la intención de irse… Pero algo la retuvo.

– ¿Te has dado cuenta que éste, es el único lugar del mundo que tiene magia, gracias a sus Habitantes? Aquí, nada es lo que parece.- comentó el niño.

 Esva se quedo inmóvil y mil preguntas se agolparon en su mente…

  • ¿Él también lo sabía?, ¿Por qué lo sabía? ¿Los habrá visto? ¿Habrá hablado con ellos? ¿Qué aspecto tendrán?…. – se preguntaba con curiosidad.- Pero…. ¿Quién es él? ¿Por qué dice que nada es lo que parece? ¿A qué se refiere?….. Quizás sería un buen amigo de juegos…… O quizás… ¿es uno de los habitantes de mi Bosque?-.

 Estaba nerviosa, expectante, impresionada… buscaba en su mente una palabra para describir su estado de ánimo… cuando de pronto…

…Continuará……

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13 comentarios

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13 Respuestas a “La pequeña de los pies descalzos. La extraña llave. Parte I.

  1. impaciente por leer el siguiente…. gracias por compartir!

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  2. Hermoso relato para inspirar

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  3. Reblogueó esto en manakialidadesy comentado:
    Alimentando ideas…

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  4. Buah… qué bonito!!! Me recuerda a alguien 😉

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  5. Un viaje a la imaginación! Te sigo y gracias por visitar mi rinconcito

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  6. Muy hermoso relato! me ha encantado! con mucha magia y fantasía que hacen volar el corazón y cultivar la alegría de vivir! Gracias por tu relato! y sigue adelante que necesitamos muchos más! Un abrazo desde mi blog! Adis Torres

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