Meditación “suelta-tristeza”

        En los tiempos que corren me encuentro con muchas personas insatisfechas, tristes, rabiosas que parecen haber perdido el rumbo, un rumbo que no tienen muy claro si era el adecuado. Sinceramente creo que es el momento de cambiar, como siempre te comento, cambiar de mentalidad, de creencias, dejar los pensamientos negativos a un lado y practicar sobre los positivos, aprender del pasado y soltarlo, centrarte en tu presente para focalizar en tu mañana… Seguro que esto lo has leído mil millones de veces… pero ¿has empezado a practicar?¿que estas haciendo para conseguirlo?… Sabes que todo depende de ti, de tu perseverancia e interés.

Me gusta poner mi granito de arena para ayudarte a ti, y a todos los que tienen un mal momento.. o una mala racha… pere ello en esta ocasión quiero compartir contigo una mediación que he denominado “Meditación suelta-tristeza” y que la puedes encontrar en mis libros, “Amar, perder, vivir” , en “Sobrevive al duelo” y en “Ama, perdona y olvida”. ¿Estas cómodamente sentado? Cierra los ojos… empezamos…

“Con los ojos cerrados, respira hondo varias veces.

 Imagínate que al espirar te desprendes de las tensiones y preocupaciones de tu cuerpo y de tu mente… y que al inspirar, asimilas la energía que te rodea…

 Con cada respiración vas a profundizar más y más, en tu estado de relajación.

 Relaja los músculos de la cara y de la mandíbula. Libera toda la tensión y la rigidez que sientas…

 Relaja los músculos del cuello y de los hombros, imagina que exhalas todo el peso que sientas o percibas.

 Relaja los brazos… los músculos de la espalda, tanto de la parte superior como la parte inferior… al exhalar libera toda la tensión y la rigidez que sientas.

 Relaja los músculos del estómago y del abdomen, siente como la respiración te ayuda a relajarte…

 Ahora céntrate en los músculos de las piernas, para que así todo tu cuerpo pase a un estado de paz profunda…

 Utiliza los ruidos del exterior y las distracciones para profundizar aún más en ese nivel de serenidad.

 Imagina que tienes por encima de tu cabeza una luz sanadora. Puedes elegir el color, o los colores. Esa luz te va a ayudar en tu relajación y va a sanar tu cuerpo…

 Permite que la luz fluya por tu cuerpo… desde la parte superior de la cabeza, observa cómo ilumina el cerebro y la médula espinal, cura esos tejidos y continúas…

 Deja que la luz siga fluyendo de arriba a abajo, como una hermosa onda luminosa que toca todas las células, todas las fibras y todos los órganos del cuerpo con paz, amor y poder curativo… En todos aquellos puntos en los que tu cuerpo necesite sanación, haz que la luz sea muy fuerte, muy potente…

 [Pausa de quince segundos.]

 Observa tu corazón. Al inspirar imagina que esa energía lo rodea masajeándolo y relajándolo….Al expirar expande la sensación de relajación y bienestar como si fuera una onda expansiva por la habitación obsequiándote con palabras de buenos deseos y gratitud (me siento bien, estoy sana y feliz…)

 Ahora imagina, que el resto de la luz fluye hasta llegar a tus pies, llenando tu cuerpo de esa luz sanadora… te rodea completamente por fuera, como si estuvieras dentro de una burbuja que te protege, que sana tu piel y que te relaja cada vez más…

 Voy a contar hacia atrás del veinte al un. Cada número te va a ayudar a profundizar un poco más en tu estado de relajación al tiempo que te visualizas bajando unas escaleras que te llevan hasta tu corazón…

Veinte… diecinueve… dieciocho… te sientes cada vez más relajada y tranquila… Diecisiete…dieciséis….quince… tus piernas tronco y extremidades están cada vez mas y mas relajados, catorce… trece… doce… con cada escalón que desciendes te sientes más profundamente relajado, más profundamente tranquilo, diez … Nueve… Ocho… más y más relajado…. Siete… Seis… Cinco…más profundamente relajado, más profundamente tranquilo y relajado…Cuatro… Tres… Dos… Estás más y más calmado, sereno… uno… ya has llegado… estas veinte veces más profundamente relajado que antes.

 

Frente a ti hay una puerta, ordenas que se abra la puerta de tu corazón…. Haces una respiración profunda y entras en un espacio lleno de luz. Es una habitación muy luminosa, muy amplia con una cabina en el centro… es tu habitación suelta tristezas…

 Avanzas hacia la cabina de cristal, es un cristal especial, transparente, impregnado de partículas de salud y de armonía… de forma que cuando avanzas hacia ella comienzas a sentirte cada vez más sereno y tranquilo…. Respira…te sientes triste, pero continuas avanzando hacia tu cabina…. Respira…. A la entrada tienes un perchero, te quitas tu vestido de tristeza y entras en la cabina donde encuentras una blanca y mullida camilla donde te tumbas…… respira…….. Mientras descansas y ayudada de la respiración siente como la energía de tristeza abandona tu cuerpo y te llenas de armonía y de amor (de color rosa o blanco) como si fueras un recipiente vacío… respira.

 [Pausa de diez minutos.]

 Fuera de la cabina, tu vestido de tristeza lo recoge tu ángel de la guarda (si no crees en Ángeles una intensa luz) y limpia todas las partículas de tristeza que están impregnadas en el, transmutándolas en partículas de amor….respira……. ha cambiado el color de tu vestido….ahora es más luminoso, mas rosáceo…….

 [Pausa de cinco minutos.]

 Te levantas de la camilla, te sientes tranquila, serena…. Abres la puerta de la cabina y recoges tu vestido… según lo vas colocando en tu cuerpo te sientes tranquila, serena, calmada…. Te sientes bien… respira… disfruta de ésta sensación mientras avanzas hacia la puerta…. Solo siente y respira…..concéntrate en esta nueva y agradable sensación de bienestar….

 Ahora,  avanzas hacia la puerta del corazón… ahora vas a despertar. A medida que voy contando de uno a veinte, iras despertándote progresivamente. Cuando llegue a veinte podrás abrir los ojos y te sentirás muy relajad@, tranquil@, muy despiert@ y consciente. Uno…… dos….tres comienza a sentir tus piernas despertando…. cuatro…. Cinco…. Seis… tus brazos despiertan, siete… ocho… nueve… tu cuerpo despierta…. Diez… once…permites que fluya por todo tu ser la sensación de paz… doce…. Trece… permítete sentir amor… catorce… quince…. Dieciséis… te sientes cada vez mejor…. Diecisiete… dieciocho… es como si sonara el despertador por la mañana, diecinueve… tú te vas despertando… veinte tras una respiración profunda y cuando estés preparado… despierta, abre los ojos.

 Bienvenid@”

Preguntas para reflexionar:

1.- ¿Has realizado el ejercicio? :

         Si la respuesta es NO, ¿Cuál es tu excusa?

        Si la respuesta es SI, contesta a las siguientes preguntas:

  • ¿Cómo te sientes?
  • ¿Qué has aprendido?
  • ¿Qué ha pasado con tu tristeza?
  • Realmente ¿te mereces la felicidad en tu vida?
  • ¿Dejas entrar a la alegría en tu corazón?
  • ¿Das las gracias por lo que tienes?

 

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Archivado bajo crecimiento, crisis. autoayuda, Libros, psicologia, psicoterapia., Reflexiones

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