Escucha por favor, lo que no estoy diciendo…..

He dedicado y dedico parte de mi vida a investigar cómo alcanzar el ansiado “bienestar emocional”. En mis libros, comparto esas experiencias fruto de la practica propia y de mis pacientes. Hoy quiero compartir contigo un fragmento de mi primer libro “Otras Terapias Alternativas”, al cual tengo un especial cariño, y que por motivos desconocidos, la Editorial no promociono como se merecía.

Es un poema de Charles C. Finn, cuando comenzó a trabajar con su “niño interior”, técnica que utilizo en consulta para aprender a conocernos,y contestar a las preguntas: ¿Quien soy yo? ¿Como soy yo?. Disfrútalo.

“No te engañes conmigo.
No te dejes engañar por la cara que llevo.
Pues llevo una máscara, mil máscaras,
Máscaras que temo quitarme,
Y ninguna de ellas soy yo.
Lo que puede ser arte, es para mí un hábito,
Pero no te engañes.
Por el amor de Dios, no te engañes.
Te doy la impresión de seguridad,
De que todo es alegre y sereno en mí, por dentro y por fuera,
Que la confianza es mi nombre y la frialdad mi juego,
Que el agua esta en calma y mantengo el control,
Y que no necesito a nadie.
Pero no me creas.

Mi cara parece lisa, pero mi cara es mi máscara,

Siempre variante, siempre encubridora.
Debajo no hay complacencia.
Debajo hay confusión, y temor y soledad.
Pero yo lo oculto. No quiero que se sepa.
Me horroriza pensar en la revelación de mi debilidad y mi miedo.
Por ello he creado frenéticamente una máscara para esconderme,
Una fachada indiferente y sofisticada,
Para ayudarme a creer
Que me escuda de la mirada que sabe.
Pero esta mirada es mi única salvación
Mi única esperanza, y yo lo sé.
Lo será, si va seguida de aceptación
Si va seguida de amor.
Es lo único que puede liberarme de mí mismo,
De las paredes de la prisión que yo mismo he construido,
De las barreras que tan concienzudamente erigí.
Es lo único que me asegura de cuanto yo no puedo asegurarme,
De que realmente merezco algo.
Pero yo no te cuento esto. No me atrevo, temo hacerlo.
Temo que la aceptación no siga tu mirada,
Ni que siga el amor.
Temo empobrecer tu concepto de mí, que te rías,
Y tu risa me mataría.

Temo no ser nada en el fondo, nada bueno,
Y que tú lo descubras y me rechaces.
De este modo sigo mi juego, mi supuesto juego desesperado,
Con fachada de seguridad fuera
Mientras un niño tiembla dentro.
Así empieza el desfile de máscaras, brillante pero vacío
Y mi vida deviene en un frente.
Vanamente te hablo en tono cortés de charla superficial.
Te cuento todo aquello que no es nada,
Y nada de aquello que lo es todo,
De aquello que llora dentro de mí.
Así, cuando siga mi rutina,
No te creas lo que yo diga.
Escucha con atención y trata de oír lo que no digo,
Lo que me gustaría poder decir
Lo que para sobrevivir necesito decir,
Pero que no puedo pronunciar.
No me gusta esconderme.
No me gusta jugar partidas superficiales y falsas.
Quiero dejar de jugarlas.
Quiero ser auténtico, espontáneo y yo mismo,
Pero tienes que ayudarme.
Debes tenderme una mano
Aun siendo lo último que supuestamente quiero.
Solo tú puedes quitar de mis ojos la blanca mirada del muerto que
respira
Solo tú puedes devolverme la vida.
Cada vez que eres amable y dulce y alentador,
Cada vez que tratas de comprenderme porque te importa,
Se empiezan a formar alas en mi corazón,
Alas muy pequeñas,
Alas muy frágiles
¡pero alas!
Con tu poder de tocarme la parte sensible
Puedes soplar vida dentro de mí.
Quiero que sepas esto.
Quiero que sepas lo importante que eres para mí,
Cómo puedes ser el creador –un creador fiel a Dios

De la persona que soy yo
Si decides hacerlo.
Solo tú puedes derribar el muro tras el cual tiemblo,
Solo tú puedes quitarme la máscara,
Solo tú puedes liberarme de mi sombreado mundo de pánico e
incertidumbre,
De la prisión de mi soledad,
Si decides hacerlo.
Hazlo por favor. No me dejes de lado
No voy a ser fácil para ti.
Una larga convicción de inutilidad construye fuertes muros.
Cuanto más te acerques a mí
Más ciegamente puedo resistirme.
Es irracional, porque pese a lo que digan los libros sobre el hombre
Yo soy irracional.
Lucho contra la misma cosa que anhelo desesperadamente.
Pero se me ha dicho que el amor es más fuerte que los muros,
Y en esto descansa mi esperanza.
Trata de derribar esos muros
Con manos firmes
Pero con manos suaves
Porque el niño es muy sensible.

¿Te preguntas quién soy yo?
Soy alguien a quien conoces muy bien.
Pues soy cada hombre que te encuentras
Y cada mujer que te encuentras.”

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