Las palabras…

     “Las palabras nunca son claras cuando el concepto no lo es. La confusión de las palabras es siempre una confusión de los conceptos. No existe un buen significante cuando el significado continua oscuro” (Valerie Tasso)

Es importante definir el significado de la palabra que empleamos para expresar algo, así como su etimología. “La palabra proviene del griego “parábola” que es comparar, posteriormente sufrió un cambio de sentido pasando a tener una connotación de “narración”. Podemos decir que una palabra “es un “símbolo” referido a las diferentes situaciones, sentimientos, pensamientos, objetos (….) que hay en el mundo y origina una idea o representación cognitiva con la que se asocia”. Por ello, cada palabra está asociada a una clase de elementos y su significado es el concepto del que es portadora.

Las palabras, han de expresar con fidelidad nuestro pensamiento, y nuestros sentimientos, siendo el “sentimiento la lengua que el corazón utiliza cuando necesita enviar un mensaje”. Para ello, voy a definir con anterioridad el significado del concepto que queremos expresar, como señalaron nuestros sabios en la época clásica. Séneca lo reflejaba en su famosa frase, “…decir lo que sentimos. Sentir lo que decimos. Concordar las palabras con la vida”.

Quizás te estés preguntando el porqué de esta reflexión. En las próximas líneas te voy a exponer cómo el utilizar una u otra palabra va a tener efectos diferentes sobre el cuerpo, sobre nuestra salud mental, emocional y física (ley de Causa Efecto y demás Leyes de Kybalión).

¿No te ha sucedido, que muchas veces lo que dices no es lo que sientes, ni tan siquiera lo que deseas transmitir?. Cuando esto ocurre, se produce una disociación entre lo que siento y lo que necesito transmitir, pero no encuentro las palabras para ello, por lo que incurrimos en una tremenda incontinencia verbal, que nos aboca a la desconcertante sensación de estar incapacitados para expresarnos.

Para evitar esta incomoda situación, te propongo definir claramente el concepto de la palabra que vas a emplear, ya que como señaló el Barón de Montesquieu “la palabra es mitad de quién la pronuncia, mitad de quién la escucha”. Como por ejemplo, qué es para ti y cómo defines el amor, el respeto, la vida, la salud, la muerte, la relación de pareja, la vejez, el éxito, el fracaso… o cualquiera de los valores o los pilares que conforman tu vida. Párate por un momento, y siente si son apre-hendidos de tus adultos o son el resultado de lo que has apre-hendido en tus experiencias.

 ¿A qué esperas?, hazlo ahora!

                       Fragmento de “Ama, Perdona y Olvida” Ediciones B de México https://esthervaras.files.wordpress.com/2012/11/ama.jpg

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