Mi minuto

Perdona, ¿tienes un minuto?

 En esta vida tan ajetreada que llevamos, tenemos una creencia, no demasiado acertada respecto a nuestro tiempo. Pensamos, y eso nos han transmitido nuestros mayores, que no disponemos de tiempo para nosotros. Tenemos que madrugar mas o menos, preparar a los peques para ir al cole, tememos que trabajar ya sea dentro de casa o fuera, o incluso en ambos sitios a la vez, realizar diferentes compras, a veces estudiar, todo ello aderezado con algún que otro atasco, o interrupciones de los transportes públicos debido a Dios sabe qué!.

 ¿Te re-suena?

 En definitiva cuando termina el día, y hemos estado inmersos en semejante ritmo, llega un momento en el que nos sentimos, vacíos, tristes, cansados, insatisfechos y buscamos la causa / excusa, no siendo muchas veces acertada nuestra conclusión. ¿Acaso estamos reverenciando a unos aparatos llamados “relojes”?

 ¿Qué ha pasado con el tiempo?

 ¿Crees que es lo mismo? ¿Te has dado cuenta que cuando miramos el reloj, de pronto aceleramos el ritmo? ¿Acaso se nos agota… el tiempo? ¿Lo aprovechas?

 ¿Conoces el ritmo de tu tiempo interno?

 ¿Te resulta familiar?

 Para aclararte y modificar algo tus hábitos de conducta respecto del tiempo, te invito a realizar el siguiente ejercicio:

 –     Tómate solo un minuto al día para responder a la siguiente pregunta ¿qué puedo hacer hoy por mí, para sentirme mejor? Utiliza tu mini-tiempo, ya sea un solo minuto o dos… o más, pero eso sí, para contestarte, no hagas nada, solo párate allí donde estés (preferiblemente no en medio de la carretera ni en situaciones de riesgo) y déjate llevar por tu voz interna a ver cuál es la respuesta.

 Ésta, la puedes encontrar, cuando te sientes en un banco a contemplar, lavando el coche, de camino a casa, comprando un buen libro, escuchando música relajante, practicando meditación…  tomándote ese café que tanto te gusta, hasta ir a cenar, conversar con un amigo…. Por tonto que te parezca, seguro que es algo que te hace sentir mejor contigo mismo.

 De esta forma, a medida que vamos concediéndonos pequeñas “citas” satisfactorias con nosotros mismos, nos vamos a sentir mejor ya que nuestro cuerpo empieza a segregar serotonina, neurotransmisor relacionado con el estado de ánimo. De esa sensación de bien estar, hacemos participes a las personas que estén a nuestro alrededor. También nos sentimos mejor, porque nos estamos prestando atención y satisfaciendo deseos que tenemos, lo cual generalmente y sin darnos cuenta, exigimos que sean los demás quienes nos lo satisfagan.

 De esta forma tan sencilla, empezamos a ver la vida, nuestra vida de otra forma, parece que somos mas útiles, por lo nuestra autoestima se ve reforzada, así como nuestra seguridad en nosotros mismos. Al sabernos capacitados para satisfacer todo aquello que haríamos en un momento determinado, para sentirnos mejor, este hecho hace que mi tranquilidad, serenidad y paciencia interna se incremente de forma progresiva, llenando mi vida y mi tiempo de forma placentera.

 Cuando me trato mejor a mi mismo, me estoy aprendiendo a amar, y a aceptar tal como soy, de forma incondicional, y comienzo a tratar a los demás de de la misma forma, por lo que mejoran considerablemente las relaciones entre las personas. Posiblemente si yo hago cada día algo para sentirme mejor conmigo mismo, y tu haces cada día algo para sentirte bien contigo, el vecino hace lo mismo, cada uno de nosotros estamos sintiéndonos felices y satisfechos con la vida que llevamos, por lo que la energía que transmitimos en nuestra relaciones, siempre será de felicidad y satisfacción. De esta forma también me responsabilizo de las elecciones que tomo en cada momento del día, haciendo que éste sea fantástico.

 ¿Te parece una locura o una tontería?

 Genial!!

 Te animo a que lo pruebes, y luego compartas con nosotros tu aventura, tu experiencia.

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2 comentarios

Archivado bajo Libros, Reflexiones

2 Respuestas a “Mi minuto

  1. Hola! me gustó mucho la idea de darnos aunque sea un minuto al día, yo ahora disfruto leyendo blogs como el tuyo, mientras me tomo un café para el frío de invierno, después de hacer ejercicio me gusta recompensarme así que me doy 20 minutos de lo más valiosos en el vapor, sin pensar nada solo en despejar mi mente y descansar!

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